
Hoy viaje relámpago a Lisboa, con salida a las 7:00 de la mañana hora de aquí y llegada a las 20:00 hora de aquí. Estos viajes de ida y vuelta el mismo día solamente los había hecho a Madrid y a Baleares, pero no en vuelos de más de 1 hora. Es bastante cansado.
Dejando de lado los resultados profesionales del viaje, lo mejor de este vuelo de ida y vuelta ha sido el tiempo que he tenido para pensar. Entre otras cosas, he reforzado una vez más el sentimiento que tengo de haber acertado al salir de la consultoría. Lo pasé relativamente bien durante el tiempo que duró, pero el cambio ha sido a mejor.
Yo creo que los que nos hemos dedicado a la consultoría, en general, hemos tenido el deseo de pasar a trabajar a la empresa final, es decir, pasar a la plantilla de alguno de nuestros clientes. Es lo que se conoce como "la línea".
Seguro que hay consultores/as que no cambiarían su trabajo por nada (conozco a alguno/a), pero la verdad es que (insisto), en general, llega un momento en el que todos/as los/as consultores/as se ponen un objetivo: pasar a la línea o empresa final.
Tras ser consultor en 3 compañías distintas, con 3 funciones también muy distintas (selección, estudios de clima laboral y formación) pasé a la línea hace poco más de un año. Desde mi punto de vista, te digo por qué prefiero la empresa final en 4 ideas muy concretas:
1. Conocimiento. Como consultor, debes saber mucho y, en caso contrario, aparentarlo. Casi tienes que saber más que la propia empresa cliente acerca de su negocio. (¿quién se lo cree?)
2. Errores. No te puedes equivocar cuando estás en el lado de la consultoría. El cliente puede cometer errores, pero si los cometes tú se notan el triple y se toleran la mitad.
3. Imagen. Parece un mito, pero es real. El vestuario dice mucho del consultor. Debes estar impecable en cuanto a traje, corbata, peinado, afeitado, etc. Sin embargo, el cliente puede ir con una corbata manchada de aceite... él paga.
4. Horarios. No existen en consultoría. Recuerdo mi primer día en la primera empresa consultora en la que trabajé. Salimos a las 21:45 h. de la primera sesión de formación. Evidentemente, luego no se convirtió en mi horario habitual de salida, pero ya nos habían lanzado un mensaje bastante claro.
Está claro que también tiene algunas ventajas respecto a la empresa final (formación, viajes, salario, variedad de tareas) pero en mi opinión no compensa la posibilidad de tener un proyecto único y ver el fruto de tu trabajo en el largo plazo.
¿Cuál es tu experiencia?