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domingo, 18 de noviembre de 2007

Cuestión de suerte

Está claro que no se puede hablar de mérito, merecimiento, justicia, meritocracia ni ningún otro sinónimo. Cuando una persona se salva de una enfermedad "por casualidad", ya queda definida la situación: suerte.

Las personas anónimas que padecen un melanoma (no te creas que estoy obsesionado, que ya sé que lo estás pensando) no aparecen en la prensa ni en Internet, pero quiero destacar el caso de 2 deportistas de élite que tuvieron suerte dispar: el triatleta Daniel "Pegaso" Guzmán y el tenista Félix Mantilla.

Pegaso falleció (DEP) y Mantilla superó el cáncer.

Leyendo las entrevistas a Félix Mantilla me veo reflejado en él, en sus respuestas. No hay un fragmento de esta conversación con el periodista Albert Martín que no firmaría yo mismo:

«Acabaron mirándome las pecas, me pidieron que me quitara la camiseta, y enseguida vi que algo no iba bien». Félix Mantilla no olvidará el día en que le detectaron un cáncer de piel y él se lo tomó «casi a broma». «Al principio no le di ni importancia, estaba en shock. Me repetía que eso no me podía estar pasando a mí», rememora.

Luego, claro, le empezaron a llegar historias de otras personas que habían padecido un melanoma. Llegó incluso a buscar información en internet. «A los cuatro días me di cuenta de que era algo que me podía matar. Fue muy duro».

Este extremo, sin embargo, venía minimizado por el hecho de que le diagnosticaron la dolencia a tiempo. «Si me lo encuentran seis meses más tarde, me habría muerto», dice. Una vez operado, su cuerpo dijo basta: estuvo casi cuatro meses de baja y decidió alejarse de las pistas para replantearse la vida. «No hice quimioterapia ni radioterapia, pero lo más duro de esas semanas fue la sensación de que tenía que encontrar el camino y buscar mi sitio», recuerda.

Mantilla se ganó un lugar en la elite del tenis por su solidez y su enorme capacidad de sufrimiento en la pista. Con esta receta logró su último título de la ATP, en 2003, cuando derrotó a Roger Federer en la final del Masters Series de Roma. Por aquellos entonces ya hacía tiempo que se le conocía como El Gladiador en el circuito por su estilo batallador.

Y echando la vista atrás, Mantilla admite que su fuerza de voluntad le ayudó para salir adelante: «Soy una persona que siempre me he cuidado mucho. Creo que la mentalidad es muy importante en todo lo que hacemos, y yo siempre veo la parte positiva de las cosas. Lo primero que pensé es que todo lo que quería hacer mañana, tenía que hacerlo hoy».

Su primera decisión fue reemprender sus estudios, y olvidarse del tenis. «Tal vez es el momento de mi vida en que he hecho menos deporte. Ya tenía el alta, pero el cuerpo me pedía parar, no me apetecía seguir. Le cogí miedo a las pistas», admite.

Un día, sin embargo, se despertó con hambre de raqueta, y decidió que volvería a jugar, a ser un profesional. El primer paso fue el más duro. «Estuve un año parado, cuando volví corría cinco minutos. Luego, hacía tandas de correr y andar, luego pasé a 10, a 15...».

Y así hasta este mismo lunes, cuando El Gladiador volvió al torneo que le vio ganar en 1999. Salió a la pista embadurnado en crema protectora y con una tela protectora en la gorra para evitar quemaduras en el cuello. Su rival, el uzbeko Dustov, no entendió nada cuando el primer punto cayó de la mano de Mantilla. El público se puso en pie y regaló a Mantilla una de las ovaciones de su vida. «Algo indescriptible», asegura. «Son cosas que no se pueden devolver».

El tenista del Real Club de Tenis Barcelona se llevó el partido y la posibilidad de medirse, ayer mismo, contra Carlos Moyà.Mantilla luchó, se llevó incluso el primer set, y obligó al mallorquín a sacar lo mejor de su repertorio para llevarse la segunda manga.Ya en el tercer set, con el público volcado con él, empezó a sufrir calambres en su pierna izquierda. Fiel a su leyenda, se negó a retirarse. Jugó los últimos cinco juegos casi sin moverse, pegándole a la bola con furia, y a punto estuvo de remontar.La derrota, por 3-6, 6-3 y 6-4, fue la más dulce de su vida.«La ovación me ha puesto la piel de gallina», admitió tras el choque. «Ahora sé que puedo ganar partidos, que puedo enfrentarme a jugadores a los que hace unos meses sólo veía por televisión», dice.

Y todo eso a pesar de que Mantilla ha perdido un punto de competitividad que siempre le acompañó. «Antes perdía y podía estar cabreado varios días. Mi filosofía de vida ha cambiado: quiero disfrutar de las pequeñas cosas, ahora pienso que una derrota no es más que eso. Un partido de tenis perdido», afirma convencido. «Soy consciente de que no voy a ser tan competitivo como antes. Pero en la vida hay cosas más importantes».


Fuente: El Mundo

14 comentarios:

Lara dijo...

La verdad es que la suerte juega un papel muy importante.
Besos.

Baby dijo...

Suerte, sin duda es la palabra que define tu historia.
Me ha encantado la entrevista a Mantilla, espero que su ejemplo te ayude.

Paquito dijo...

Buff: la verdad es que a uno se le cae el alma al suelo pensando que, trnauquilamente, uno de los lunares que tengo pudiera ser una señal de eso...

En todo caso, es un placer seguir leyéndote (y que me pongas comentarios con pitorreo y retranca en el blog :-)).

Un saludete desde Amsterdam,

Paquito.
http://paquito4ever.blogspot.com

Anónimo dijo...

pues parece que las situaciones dificiles en las que nos pone la vida nos cambia la perpectiva de la misma.
las "prioridades" y el "enfoque" y aunque queramos ponernos en la piel de otro nunca mejor dicho,solamente el que lo padece sabe lo que se siente, no se si me explico.tu has tenido el melanoma yo no ¿crees que mi estilo de vida va a cambiar porque me des tu experiencia?!no! y estoy hablando en primera persona cuando quiero generalizar.
solo lo malo que VIVIMOS nos enseña.
pero si!!! la suerte solo existe en la salud y en el juego(es mi opinion)

menosesmas.

intoku dijo...

Hola gente!

Lara la suerte en estos casos creo que lo es TODO.

Baby, la entrevista a Mantilla estoy seguro que como dice menosesmas me gusta mucho más a mi que a cualquiera de vosotros, debe ser imposible comprenderlo 100% sin haber pasado por esto.

paquito, el comentario del blog "de buen rollo" eh?

Ciao!

Amparo Fontanet dijo...

Hola!

Me encanto la historia. En cuanto a la suerte, alguien vio la película de Woody Allen, Match Point? Según él, en la vida, hay un segundo en el que la suerte juega un papel crucial y todo lo define. Interesante como lo plasma con imágenes pero yo no creo en la suerte, para nada. Me parece que todo ocurre por alguna razón y cuando no lo entendemos creemos que fue porque si...y lo atribuimos a algo que hemos llamado 'suerte'. Pero si que creo en desear suerte a la gente, es como buena energía dirigida a quien se lo deseas....así que suerte a todos.

intoku dijo...

Me encantó Match Point. Una manera muy gráfica de expresar el concepto de como un pequeño detalle, que además te pasa desapercibido, te puede cambiar la vida... ¿Suerte?

Yo creo que sí, pero respeto tu opinión y además la agradezco.

¿Qué tal el tiempo por Florida?

chuliMa dijo...

Suerte, deciciones bien tomadas o acertadas, (como ponerse cabezota con el medico para que te mire dos veces) o la voluntad divina...que cada uno lo llame como quiera.
Lo importante es aprender de lo que nos sucede y avanzar.

mmm..voy a (con su permiso) olisquear por su blog
Shaluditos.

Maria dijo...

Intoku la suerte existe tal vez, o es cosa de creencias, pero además de la suerte yo creo que hay algo más. Podríamos decir una filosofía de vida positiva.
Te traigo aqui una frase, para mi modo de ver crucial. Seguro que la recuerdas: "me vieron 2 dermatólogos que dijeron que se trataba de una peca sin importancia, pero resultó que mi voluntad de sacármela me ha salvado la vida. Es una historia increíble". Conozco cientos de personas que estarían ahora culpando y maldiciendo a esos dos dermatólogos. Y Mantilla dice: "y yo siempre veo la parte positiva de las cosas". La actitud positiva influye mucho sobre el organismo y sus defensas.

merce dijo...

A mí lo que me gustaría es que todos supiéramos apreciar las pequeñas cosas buenas que la vida nos ofrece a diario, sin que se dé un caso de enfermedad que nos haga recapacitar...

La interrogación dijo...

"Mi filosofía de vida ha cambiado: quiero disfrutar de las pequeñas cosas".

Lo malo es tener que pasar por algo así para darse cuenta.

Besos

Naty Lepe dijo...

Huy! dificil para mi hablar de suerte... todos tenemos alguna experiencia que nos hace tocar fondo y finalmente apreciar las pequeñas cosas, hemos perdido esa capacidad de asombrarse de lo sencillo y simple de la vida.

En tu caso te tocó harto fuerte, sin embargo aunque no lo creas también creo yo vivir una condena, aunque no del tipo salud, sin embargo todo esto sirve para apreciar lo que verdaderamente vale en la vida, tu gente, tu familia, en mi caso mi hijo, que sin duda es lo que mas vale la pena.

Me gustaria escribir algo mas insiprador pero mis ánimos no son de los mejores.


Aun asi mis tremendos cariños

Anónimo dijo...

la suerte la-tentamos- nosotros y ver todo lo positivo de las cosas ayuda a que esa "suerte" nos acompañe,osea que llamese suerte positivismo o como ustedes quieran es lo mismo.

menosesmas.

intoku dijo...

@chulima, estás en tu casa.

@maria: es verdad, está demostrado que la "psicologia positiva" es relevante en nuestro día a día.

@merce e Interrogación: coincidíis, pero lamentablemente he comprobado que no es así en la mayoria de los casos, las personas con las que he hablado me entienden, pero no lo pueden ver igual.

@natylepe: gracias por tus palabras y arriba ese ánimo! (KI)

@menosesmas: estás en la línea de maria y tenéis toda la razón, bajo mi punto de vista.